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Fisioterapia en el Barrio de Salamanca

Las 10 ocasiones más típicas en las que podrías necesitar un osteópata

10 ocasiones en las que podrías necesitar un osteopata

Las 10 ocasiones más típicas en las que podrías necesitar un osteópata

Comentábamos hace poco en este blog cuáles eran las diferencias fundamentales entre un osteópata y un fisioterapeuta. La osteopatía, mucho menos conocida en nuestro país que la fisioterapia, no es una ciencia nueva; sus orígenes teóricos se remontan a finales del siglo XIX. En este artículo vamos a hablar de las diez dolencias más comunes en las que podrías necesitar un osteópata.

Se suele dividir la osteopatía en tres conjuntos de tratamientos: estructural, visceral y craneal

 

¿Qué es exactamente la osteopatía?

La osteopatía se basa en la manipulación manual de los músculos, huesos y tejidos del cuerpo para mejorar la movilidad de las articulaciones, aliviar la tensión muscular y ayudar a la circulación de la sangre.

Hay tres tipos de tratamiento osteopático: estructural, craneal y visceral. El primero se centra en la manipulación de las estructuras ósea y muscular; el segundo, en los órganos (hígado, riñón…) y, el tercero, en el cráneo.

Las técnicas osteopáticas se emplean para tratar algunas de las lesiones y patologías musculoesqueléticas que con más frecuencia se padecen, desde esguinces hasta lumbagia o ciática. También en los casos de vértigos, migrañas o cefaleas tensionales.

Una especialidad en la que la osteopatía resulta muy interesante es en el campo de la pediatría. A través de las diferentes técnicas osteopáticas se pueden tratar problemas de estreñimiento, los cólicos del lactante o la plagiocefalia (deformación de la cabeza del bebé).

 

10 dolencias comunes que trata el osteópata

Lesiones musculares

  • Contractura muscular
  • La primera lesión a la que vamos a hacer referencia es muy frecuente. Las contracturas musculares, tan comunes entre los deportistas, no son sólo patrimonio de éstos. Cualquier persona puede sufrir una contractura muscular.

    El agarrotamiento del músculo, el latigazo producido por un tirón, la rigidez muscular y el acortamiento de los movimientos son algunas de las primeras sensaciones que tenemos cuando sufrimos una contractura. La osteopatía nos ayudará a aliviar la tensión muscular, relajar la articulación y nos devolverá la movilidad temporalmente perdida.

  • Rotura fibrilar
  • En ocasiones, las fibras que componen el músculo se desgarran y se rompen. A esta lesión también se la conoce como distensión muscular. Hay tres grados de clasificación de una rotura fibrilar: leve, moderado y grave. La gravedad de la lesión determinará el tiempo y las sesiones necesarias para la recuperación.

  • Esguince de tobillo
  • El esguince de tobillo es una lesión del ligamento que puede ir acompañada de pequeños movimientos de algunos huesos del pie, que quedan descolocados. Los esguinces hay que tratarlos hasta que están plenamente curados ya que pueden provocar malas pisadas que se terminen convirtiendo, por ejemplo, en lumbalgias.

  • Tendinitis del hombro
  • La inflamación de los tendones en la zona del hombro suele aparecer en forma de alteraciones estructurales, limitación del movimiento, rigidez en la musculatura y dolor. El tratamiento con técnicas osteopáticas es idóneo para este tipo de lesión.

Patologías musculares y articulares

  • Reumatismos
  • A través de la manipulación suave propia de las técnicas osteopáticas se puede conseguir reducir el dolor y la inflamación asociados a los reumatismos. Es especialmente recomendable para tratar la osteoartritis y los problemas de desgaste de la columna vertebral.

  • Artrosis
  • La artrosis es la enfermedad articular más generalizada en España. Es degenerativa y se produce por la pérdida de elasticidad de los cartílagos. Las articulaciones más afectadas suelen ser la rodilla, la cadera, la columna y la región lumbar. La osteopatía busca mejorar la circulación sanguínea al mismo tiempo que intenta restaurar el movimiento de la articulación afectada.

  • Lumbalgia y ciática
  • En el caso de la lumbalgia, la osteopatía se centra tanto en aliviar el dolor como en mejorar el rango de movimiento. El tratamiento de la ciática con técnicas osteopáticas busca liberar la compresión del nervio ciático.

Dolor de cabeza, cuello o mandíbula

  • Cefaleas tensionales, migrañas y vértigos
  • Ciertos dolores de cabeza –llamados cefaleas tensionales– se producen por acumulación de tensión en la región cervical. La osteopatía puede ayudar a aliviar esta tensión y mejorar la circulación sanguínea de las arterias que recorren el cuello.

  • Cervicalgia
  • La cervicalgia es, sencillamente, dolor en la región cervical. Puede tener múltiples causas por lo que hay que analizar cada caso para ver cuál es el tratamiento adecuado. Las alteraciones estructurales y la rigidez que aparecen a menudo asociados a la cervicalgia se pueden tratar con técnicas osteopáticas.

  • Bruxismo
  • La osteopatía craneal es la más adecuada para tratar el bruxismo. Mediante un análisis previo, se constatará el nivel de rigidez y las limitaciones de apertura de la mandíbula. A partir de ahí, con masajes suaves y leves presiones táctiles, se relajarán los músculos afectados y se les devolverá la elasticidad perdida.

Para tratar cualquiera de estos casos que hemos visto podrías necesitar un osteópata. Lo más importante es ponerse en manos de un profesional cualificado, un fisioterapeuta titulado con conocimientos de técnicas osteopáticas.

Author Info

Raquel Cámara

Fisioterapeuta, directora de Fisio Naciones

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